El Cuento del Viejito, la Barbie y el Lingote

Escrito por Antolín Pincha aquí para preguntar

18 de febrero 2012

 

Hola Antolín, me gustaría conocer cuál es tu opinión sobre las afirmaciones hechas recientemente por Warren Buffet sobre el oro:

“ORO: Buffett sostiene que “sus tenedores no están inspirados por lo que el activo puede producir. Se mantendrá muerto para siempre-, sino por la creencia de que otros lo desearán todavía más ávidamente en el futuro”. “las burbujas que se han hecho lo suficientemente grandes inevitablemente estallan”.

Buffett escribe que si todo el oro del mundo se metiera en un cubo enorme, valdría 9,6 billones de dólares a su precio actual de 1.750 dólares por onza. Por esa cantidad de dinero, podríamos comprar todos los cereales de EEUU (400 millones de acres con una producción de unos 200.000 millones anuales) más 16 Exxon Mobil’s (la empresa más rentable del mundo, que gana más de 40.000 millones al año).

Y otro billón se quedaría fuera. “Dentro de un siglo, los 400 millones de acres agrícolas habrá producido asombrosas cantidades de maíz, trigo, algodón y otros cultivos, y seguirán produciendo esas mercancías valiosas en cualquier divisa. Exxon Mobil probablemente habrá repartido billones de dólares en dividendos a sus accionistas y también mantendrá activos que valen muchos más billones (y recuerden que tendríamos 16 Exxons). Las 170.000 toneladas de oro no habrán cambiado de tamaño y seguirán siendo incapaces de producir nada”.”

Yo comparto con Buffet que, efectivamente, el oro no es productivo en sí mismo, pero a estas alturas de la crisis creo que aporta más seguridad y seguramente sí que va a producir más beneficios.

Saludos desde Murcia. España.

Hola, agradezco la oportunidad que tu pregunta me brinda para convertirla en comentario de esta semana, de esta manera mato dos pájaros de un tiro.

En cuanto al viejito Buffett, en primer lugar quiero aclarar que es, si no el mejor, uno de los mejores inversores/especuladores de la historia. Es posible que en términos de poder y riqueza, ajustado a la inflación haya habido algunos mejores y más ricos que él, por ejemplo: J.P. Morgan, Henry Ford, Howard Hughes, Rockefeller o Andrew Carnegie. Algunos de estos últimos, más que inversores fueron industrialistas, aunque entendiendo el concepto de inversor/especulador en el sentido más amplio, para el caso es lo mismo – ya quisiera yo tener una minúscula fracción del éxito y del intelecto de cualquiera de los arriba mencionados.

Sin embargo, como lo cortés no quita lo valiente ni el pan es vino, a cada cosa hay que llamarla por su nombre, y por esta regla Warren Buffett es un cínico de primer orden que predica indulgencias, siembra demonios y cosecha querubines. Utiliza su fama, intelecto y dinero para conseguir influencia política y acercamiento a las tomas de decisión que al fin y al cabo le reportarán un logro de propósitos que después le retribuyen grandes beneficios. Por ejemplo, cuando en el 2008 fue llamado por el congreso para hacer declaraciones acerca de los 800.000 millones (TARP) que el congreso debatía para evitar la hecatombe financiera que todos conocemos y que inevitablemente se hubiera producido, él supo antes que nadie hacia dónde irían enfocados aquellos fondos e invirtió 5.000 millones en Goldman Sachs con jugosas ventajas y otro tanto en General Electric.

Lo más importante que él supo antes que otros inversores fue que tanto Goldman como GE iban a convertirse en bancos. Por medio del entonces Secretario del Tesoro (Ministro de Hacienda) y ex presidente de Goldman, Hank Paulson, a través de una gambeta maquinada para tal efecto, ambas compañías pasaron a ser bancos para poder recibir fondos del gobierno y evitar la bancarrota que sufrieron Bear Sterns, Lehman Brothers y otros. También es sabido que contribuye importantes “donaciones” para candidatos a la presidencia de ambos partidos políticos y que dichas “donaciones” implican favoritismos a posteriori. Favoritismos que no siempre son necesariamente descarados, simplemente le ofrecen la ventaja de tener la oreja cerca de donde se discuten decisiones del futuro direccional de algún sector o activo, lo cual es suficiente para que alguien con su intelecto y experiencia pueda colocar inversiones con desenlace favorable.

En el año 2004 comenzó a ayudar económicamente al señor Obama en su candidatura para el senado, por supuesto que también lo apoyó más tarde en la candidatura a la presidencia y ahora es consejero del presidente para asuntos económicos. Aunque algunos medioambientalistas también se oponen, en círculos inteligentes se opina que Warren Buffett susurrandole a la oreja del presidente Obama, es uno de los principales opositores al oleoducto que transportaría petróleo desde las arenas alquitranadas (ver en Energold, La Pequeña Gran Compañía) del norte de Canadá hasta refinerías ubicadas en distintos puntos de los Estados Unidos.

Para no extenderme demasiado, la razón de su oposición al oleoducto es porque hace un par de años compró la ferrocarrilera Burlington Northern Santa Fe y que el oleoducto le resta negocio a su ferrocarril tanto en el transporte de crudo desde diferentes puertos de importación desde oriente medio como de carbón y otros productos energéticos que debido a mayores gastos de transporte competirían menos con el crudo originado en Canadá y transportado por vía del oleoducto en debate.

Refiriéndome al párrafo número dos de la pregunta, no es la primera vez que Mr. Buffett hace declaraciones de este tipo, repetidamente viene diciendo lo mismo desde el 2009. Muchos creemos que desde un principio sus creencias le cegaron la visión de la coyuntura en la que el oro había pasado de ser un activo bajista para convertirse en alcista. Por otra parte, si no desmiente la creencia de los inversores de que el sistema actual se viene abajo y que una de las pocas soluciones para proteger el capital son los metales preciosos, ¿qué pasaría con el precio de las acciones del conglomerado formado de más de 100 compañías de diferentes industrias que rige?

De cualquier forma, como podéis ver en la gráfica de arriba, el oro no es un activo muerto, no lo es ahora ni nunca lo ha sido puesto que desde finales de la edad de piedra ha sido la principal base de intercambio, de riqueza y de dinero (verdadero). Si es un activo muerto, ¿por qué en el 2011 los bancos centrales del mundo compraron un 500% más oro que en el 2010? Por supuesto que cualquier individuo o entidad que tenga oro o cualquier otro activo (incluidas las acciones del conglomerado de Buffett, Berkshire Hathaway) espera que en el futuro “haya otros que las deseen mas ávidamente.” Cualquier activo que no sea necesario para la supervivencia personal o colectiva reúne las mismas características, el que piense de otra manera se engaña a sí mismo o quiere engañar a los demás.

Retóricamente hablando, aparte de los productos para la alimentación básica, protección de los elementos y de transporte rudimentario, ¿para qué sirven las cosas?, ¿para qué sirve el cobre de las cañerías, la piedra decorativa o el ladrillo visto, la pintura industrial, el arte, la ropa no esencial que pudiera considerarse de lujo, los coches y los yates de lujo? Para más de medio mundo (Incluida la India) después de la comida y un techo básico, la única riqueza verdadera y real no es el dinero ni la plata ni el platino ni los diamantes, rubíes o esmeraldas sino el oro. Este medio mundo al que me he referido busca, compra e invierte en oro desde que nacen hasta que mueren. Para ellos, tener oro es para llevarlo puesto y ensenárselo al mundo, y para demostrar quién es quién, y para conservarlo como una seguridad que esperan nunca tener que utilizar, que les ofrece un sosiego que contrarresta la ansiedad de cualquier eventualidad del mañana. ¿Qué diferencia existe entre la seguridad descrita que vive arraigada en tantísimas culturas y la seguridad que ofrecen las pólizas de seguro de la aseguradora de Buffett y otras en las que hay que presentar mucha documentación y pruebas para “quizás” conseguir pago inferior al original puesto que pagan el valor de los bienes dañados a precios de segunda mano?

En cuanto al tema de las burbujas, ¿acaso ha habido alguna vez alguna burbuja que no haya explotado? Las pruebas están en nuestra pestaña de burbujas históricas que nos señala burbujas de todos los colores y sabores; Internet, transporte, minas, ocio, tulipanes y por supuesto oro. Sin embargo, para que una burbuja explote primero tiene que inflarse, y de momento la inflación del oro no es evidente sino en lo que corresponde a contrarrestar la inflación del nivel de vida causada por la incansables imprentas de todos los bancos centrales del mundo que nos hacen comulgar con piedras de molino con sus falsas cifras que solamente indican las fantasías que a ellos les interesan y descuentan la realidad que verdaderamente afecta a los ciudadanos como alimentos, energía y comunicaciones.

Respecto al tercer y cuarto párrafo, la respuesta es que ni él ni ninguno de nosotros tiene todo el oro del mundo para comprar todo el cereal ni todo el terreno cultivable de los Estados Unidos, ni siquiera un Exxon Mobil así que mucho menos 16. Si este fuera el caso, estoy totalmente de acuerdo con él – si lo tengo todo, ¿para qué necesito oro? La realidad es que la gran mayoría de nosotros, si tuviéramos el capital para invertir en una finca de suficiente tamaño y calidad que nos diera para ganarnos la vida, nos encontraríamos que tendríamos que invertir otro tanto en maquinaria y otros muchísimos aperos para poder llevar la producción a buen cabo. Dependeríamos del precio de los productos y de la benevolencia del clima de la región donde se ubica la finca. Tendríamos que dejar nuestras vidas presentes atrás y dedicarnos a algo que quizás muchos desconocemos y/o repudiamos. En cambio, el oro no nos da esos problemas y nos permite invertir dentro de la capacidad de cada individuo.

En la India, los pobres reúnen pequeñas cantidades de dinero para comprar a plazos pequeñas cantidades de oro (de gramo en gramo). India es un país que cuenta con una población de 1.200 millones de habitantes y con una economía con un crecimiento alto y dinámico. Para que os hagáis una idea, en el 2011 el número de ricos y de clase media superó al número de pobres. Estamos hablando de más de 600 millones de almas pudientes en una cultura en la que nada de nada, como expliqué arriba, es igualable al oro –el oro es literalmente considerado como un metal sagrado. El 34% del oro producido en el mundo anualmente termina en manos del consumidor indio. Si a esto le añadimos más de 1.000 millones de chinos con similares tendencias y con una economía aún más dinámica en su crecimiento y con pretensiones de convertir el renminbi en moneda reserva mundial respaldada por oro, no es de extrañar que contando solamente estas dos potencias humanas con la ayuda del aumento de la masa monetaria y consiguiente devaluación de las monedas occidentales, el precio del oro esté donde se encuentra y que llegue hasta donde va a llegar –mucho más alto de donde está ahora.

Por último, porque ya me he extendido demasiado, quiero contaros una anécdota que claramente demuestra el cinismo del tío Buffett. Lo extraño es que la prensa no se hizo eco de aquella contradicción pero a mí no se me escapó el detalle. En un programa financiero de la cadena de televisión CNBC, Becky Quick – la presentadora del programa Squawk Box y periodista favorita de Warren Buffett porque todo lo que este publica (excepto raros manifiestos en el New York Times) lo canaliza a través de esta Barbie (fea) antes mencionada – en el 2009 hizo las mismas declaraciones que nuestro amigo murciano nos expone arriba. Entre bromas, tejos, amagos y tonterías de la edad, el viejito entre carcajadas y medio-ahogos porque le gusta reírse de sus propias chirigotas, escuchó a Becky Quick decir que no le gustaría tener un cubo de oro sólido del tamaño de una caja de vino por su gran peso y porque lo único que se puede hacer con él es mirarlo y acariciarlo. A lo cual de manera rápida y semiinconsciente el viejito le contestó con sonidos de risas producidas por aires forzados a través de las fosas nasales tanto para dentro como para afuera, que si ella despreciaba el sólido y dorado cubo que se lo diera a él, que él se encargaría de protegerlo, acariciarlo y de darle el cariño que la Barbie le negaba.

¿Tienes Oro?

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