Estimado Mr. Rajoy:

Escrito por Antolín Pincha aquí para preguntar

19 de octubre 2012

No me hago ilusiones de que lea usted este mensaje, pero aún así lo escribo para compartir mi visión con quien se digne a leerla.

En principio quiero decirle que no pertenezco a ninguna ideología política porque las aborrezco todas, incluida la suya y la de la oposición. Con esto no quiero decir que no voto. Si voto, voto al candidato, no al partido. Voto por el pragmatismo de la persona que representa al partido. Consecuentemente, por lo que acabo de explicar, hace ya décadas que no voto.

Dejando preámbulos a un lado, el motivo de mi mensaje es para rogarle que no pida rescate a Europa, para animarle a que siga implementando reformas, para incitarle a que las profundice aún más, para asegurarle que no se preocupe de los mercados. Los mercados tienen un periodo de atención y enfoque menor que el de un niño de dos años, y como tales les dan berrinches pasajeros que se les olvidan con cualquier juguete.

España necesita un Rajoy pragmático, un líder colosal y heroico, un David; alguien que sepa desconectarse del ruido efímero del corto plazo y que conduzca a la nación hacia el futuro que nuestros hijos y nietos merecen y necesitan. Lo hecho, hecho está y no se puede cambiar, el enfoque debe evolucionar ahora desde lo que pudo ser y no fue, a lo que es y debe ser. Si no contamos las garantías dadas para proteger los bancos, España es uno de los países menos endeudados del mundo. Es cierto que el déficit presupuestario es demasiado alto pero las reformas realizadas y las que deberían realizarse se encargarían de resolver el rincón del déficit presupuestario.

Para conseguirlo debe de olvidarse del banco malo y concentrarse en los buenos. Deje caer a los bancos que no supieron o no entendieron su propio negocio y traslade las garantías de los bancos malos para los buenos para que esas garantías dejen de pesar en la hoja de balance nacional. Si deja usted caer los bancos malos, verá usted como los mercados dejan a España en paz inmediatamente y transfieren su ira hacia los países que ahora se financian gratis a costa de la miseria periférica. Al fin y al cabo, buena parte del rescate que doblegaría y humillaría a la ciudadanía durante generaciones del porvenir, será utilizado para salvar el pellejo de los bancos de los países que quieren subyugarnos para sacar las castañas del fuego de sus bancos y políticos. Además, España tiene demasiados bancos para satisfacer la demanda del verdadero futuro.

No preste usted atención a los condicionantes que nos quieren imponer como pretexto para que el BCE pueda comprar deuda española. Los pretextos son solamente ladridos sin dientes, sin garras, palabras vacías. El BCE imprimirá dinero para comprar nuestra deuda tanto si pide usted el rescate como si no –considérelo usted un hecho. Eso sí, la falta de entendimiento de la causa de la crisis y también del remedio intensificará las protestas del pueblo- protestará la oposición, los sindicatos, los bancos malos, los desempleados y protestarán los de Bruselas. Deje usted que protesten, no se deje persuadir por la ignorancia, explique al pueblo la verdad, haga una llamada de guerra, de valor, de David contra Goliat y de transición hacia el nuevo futuro, explique que el gigantesco esfuerzo y el dolor serán transitorios y que convertirá a España en un país líder. Más bien temprano que tarde la historia vendrá a su rescate y le dará la razón, y los que ahora lo critican después lo admirarán en secreto.

De todas maneras, las falsas expectativas de crecimiento no serán cumplidas ni en España ni en Alemania ni en USA ni en ninguna otra parte del mundo. Las imprentas de los bancos centrales solamente aportan crecimientos artificiales que terminan con mayores burbujas que cuando explotan exponen recesiones cada vez mayores y después culminan en la depresión que se avecina -no permita usted que España protagonice dos malos tragos seguidos. Si sigue usted mis consejos, cuando el dragón de la depresión asome la cabeza (no dude que aparecerá) España estará en una situación privilegiada con respecto al resto del mundo, será admirada, considerada líder y será un ejemplo a seguir como modelo económico mundial. Será considerado usted un visionario y pasará a la historia como el líder pragmático de los que nuestro país no ha visto desde el siglo de oro; nuestros hijos y nietos lo venerarán y lo perpetuarán en los libros de texto de la historia del futuro. Es cierto que para llegar allí el dolor será intenso pero si acepta el rescate será igualmente intenso, más largo, y volveremos a sufrirlo cuando seamos atrapados de nuevo en la depresión global que se avecina. Como consecuencia España doblará en su sufrimiento y usted pasará a los anales de la historia de los mediocres, o peor. Suponiendo que España se saliera del euro, aunque las imprentas de Draghi no lo permitirán, esto no significa que España deje de ser miembro de la CEE. Mire usted hacia el norte que le interesa, a Islandia, y tómela como modelo. En tan solo un puñado de meses Islandia paso de ser uno de los países más ricos del mundo, en renta per cápita, a uno de los más pobres. Como el gobierno no tenía dinero para rescatar a sus bancos, los dejaron caer a todos, devaluaron la corona un 60%, pasaron un periodo político y social difícil, y ahora gozan de una economía dinámica, competitiva y con una tasa de desempleo del 4,3%. Se olvidaron de aquella efímera y mentirosa riqueza de papel y se han puesto a trabajar.

No se raje usted Rajoy: No acepte rescate, saque a España del euro, devalué la nueva peseta hasta el punto que esta ocupe el lugar que legítimamente le corresponde, suba los intereses, deje caer todas la empresas e instituciones que no se sostengan por su propio pie y permita que afloren las nuevas ideas, los nuevos banqueros, empresarios y jóvenes emprendedores -permita el colapso de la droga del apalancamiento. Despida a todos los funcionarios del gobierno duplicados y a algunos más que no producen sino exceso de pago de impuestos por parte de los contribuyentes, no permita que el gobierno siga entrometiéndose en la economía. Permita que la economía, por si sola, sea fertilizante eficaz que genera nuevo crecimiento. Instituya una mentalidad benévola para los necesitados de nuestra sociedad pero intolerante con los que abusan de ella. Después de la quema del viejo e improductivo monte y del sufrimiento que dicha quema produce, vendrá una selva nueva, joven, verde y bella como las que inventan en las películas de ciencia-ficción.

Todo lo que le aconsejo en el párrafo anterior ocurrirá tanto si se lleva usted de mi consejo como si no, la diferencia fundamental radica en la duración de la pena. Si lleva usted a cabo las medidas que esta epístola sugiere, viviremos pena de dos años. Si no, la pena durará más de diez años y al final sería la misma implosión que describo arriba.

P.D.: Por si todavía no se ha dado cuenta de por dónde vienen los tiros, de paso le aconsejo que, por el bien de la nación, saque usted el dinerito de donde pueda y reponga las reservas de oro nacionales que los líderes ignorantes del pasado malvendieron. Estoy totalmente seguro de que no me va hacer ni puñetero caso, lo único que le pido es que tanto usted como el resto de los españoles que lean este pronóstico lo archiven para que cuando lo que intento de prevenir ocurra, no tenga la opción de decir que no fue advertido.