El que espera desespera y el que ha de llegar no llega

Escrito por Antolín Pincha aquí para preguntar

9 de abril 2013

Está claro que lo que está ocurriendo con el precio del oro, pero sobretodo con el de las mineras de metales preciosos, es preocupante. Dado que los fundamentales del oro son actualmente mejores de lo que han sido durante cualquier momento de este ciclo alcista que comenzó en año 2000, los hechos requieren reflexión y estudio que determine si la inversión en estos activos a futuro es correcta o equívoca. En lo que a mí respecta sigo íntegramente resuelto en que estamos en la trampa del oso y que cuando esta termine, sea cuando sea, los que no hayamos sido tumbados del árbol del miedo seremos remunerados con creces exponenciales. Durante más de 18 meses he escrito muchas aspirinas ayudando al lector y a mí mismo a mantener la calma, explicando que las correcciones en activos de larga duración alcista son necesarias para construir nuevas bases desde donde despegar de nuevo.

En el caso de las mineras la situación es mucho más dramática que la del propio metal amarillo, las mineras han estado/están claramente en ciclo bajista. Sin embargo, la contratación, tanto del oro como de las mineras, durante la semana pasada ha dado indicios de que a la capitulación del ciclo bajista, si no ha concluido ya, le falta poco para concluir. La única razón por la que todavía podrían bajar mucho más sería que muchas de las mineras se fueran a la bancarrota, os puedo garantizar que este no es el caso. Consiguientemente estoy convencido de que si no han tocado fondo, en cuanto al precio, no les queda mucho. Otra cosa muy distinta es el despegue porque podría darse la circunstancia de que antes de despegar se mantuvieran alrededor de estos precios durante varios meses más. Lo mismo podría pasar con el oro, aunque al oro todavía le queda lugar y podría desplomarse de forma temporal.

Así trabajan los mercados, les gusta tocar el nervio mas eléctrico y doloroso de los creyentes, desmoralizarlos y desmantelar las creencias más arraigadas; siempre ha sido así y siempre seguirá siendo así. Es importante comprender este concepto y no dejar que los mercados se salgan con la suya cuando sabemos que, sobre todo en tiempos de gran expansión de masa monetaria, los mercado se aberran en el error de la codicia de los participantes y que cuando se termina el festejo todos quieren salirse al mismo tiempo y crean situaciones como la del crack del 87, la fulminación de los valores tecnológicos del 2000/01/02 y la crisis financiera y del crédito del 2008/09.

Olfateo que estamos en una rotonda coyuntural importante para los metales preciosos porque en momentos de viradas significativas, los que estamos posicionados para el próximo giro nos sentimos estúpidos y comenzamos a cuestionar nuestras creencias y a replantear nuestras convicciones -para mí siempre ha sido así y me consta que no estoy solo. El hecho de que nos preguntemos a nosotros mismos y de que exploremos la posibilidad de que pudiéramos habernos equivocado, precisamente significa que no somos tan estúpidos como para pensar que nunca nos equivocamos. El 20% y pico en rojo en Nuestra Cartera duele. Duele porque nos preocupamos del riesgo que hemos asumido y del que pudiéramos asumir si verdaderamente estuviéramos en el error.

Este tipo de meditación (sin caer en la trampa de auto-racionalizar una causa perdida) es precisamente lo que me apoya porque reconozco que a través de mi trayectoria como inversor me he encontrado en esta misma encrucijada en el preciso momento en que los suelos han sido marcados con sangre, en este caso amarilla, y los fundamentales han prevalecido sobre la aberración para que después de, no poco, sufrimiento los mercados terminen dándome la razón. La conclusión es que ni somos tontos, ni idiotas ni estúpidos.

Sin embargo, por ninguna razón concreta tengo el mes de agosto lacrado en mi cerebro. No sé porque, pero algo intangible me dice que pudiéramos seguir sufriendo hasta el mes de agosto. Ya mencioné el mes de agosto hace unas cuantas semanas y todavía baila en mi cabeza como un fantasma que todavía tiene asuntos sin resolver en el mundo material, espero estar equivocado. Sea como sea, dentro de un año y medio o dos, miraremos atrás en el tiempo y nos reiremos de esta temporada que nos hizo sufrir tanto, con motivo o sin razón. Mientras tanto los que no tengáis posiciones completas o todavía no habéis iniciado posiciones en el complejo de los metales preciosos, es posible que nunca volváis a tener una oportunidad tan clara y tan favorable como la presente.

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