1, 2, 3, 4 Años Consecutivos Se Rajó Bernanke

Escrito por Antolín Pincha aquí para preguntar

26 de septiembre 2013

En contraste con los veranos anteriores, esta vez se rajó incluso teniendo el apoyo de los mercados. Como he dicho un millón de veces, la Fed., esta acorralada en un callejón sin salida. También, como dije en un comentario reciente, y en muchos otros, la reserva federal lleva ya cuatro años queriendo retirar, sin éxito, liquidez (artificial) del mercado, desde el verano del 2009. La razón por la que en esta ocasión no han retirado liquidez es porque no es factible, al igual que tampoco es factible que la liquidez artificial pueda sostener las economías durante mucho más tiempo. Mirando los resultados (ingresos y beneficios) de las hojas financieras de la mayoría de las compañías globales más importantes, podemos concluir que el ciclo económico está muy cerca de concluir para dar paso a la consecuente e inevitable recesión.

Entonces, ¿ahora qué?

Ahora el problema es aún mayor porque al no hacer la reserva federal lo que habían telegrafiado a los mercados, o sea, lo que dijeron que iban a hacer y no hicieron, de cierta manera la Fed., le ha ensenado los dientes a los mercados de renta fija como retaliación por las subidas de los intereses que desde marzo los mercados de bonos impusieron sin su permiso. Resulta que aunque fue el propio Bernanke el que anunció la posibilidad de cerrar un poquito el grifo de la liquidez, no le cayó bien que el mercado de renta fija se lo tomara en serio y exigiera más intereses por sus préstamos. He ahí que, al ver el jefe de la Fed. que los intereses se han disparado (relativamente), decidió dejar el grifo abierto para castigar tal desobediencia. Para los que no estáis capeados en el mundo de los bonos, intereses, primas etc., la Fed. impone los intereses a corto plazo, menos de cinco años. Los intereses de los bonos con caducidad de más de cinco años son dictaminados por los propios mercados. Sin embargo, los mercados suelen ser fieles y se adaptan a las directrices de la Fed., bien por conveniencia, bien por necesidad o por pragmatismo. Aun así, cuando los mercados comprenden que los bancos centrales o los gobiernos se pasan de la raya imaginaría, estos los castigan forzando los intereses a largo plazo al alza, tanto si les gusta a los mandatarios como si no.

A partir de esta desviación importante de la política económica de la Fed., las rayas están trazadas en el suelo y la lucha entre los mercados y la Fed.- ha comenzado. Me refiero a la lucha por el control de los intereses de medio y largo plazo (5, 10, 15, 20 y 30 años). A partir de ahora los mercados, basados en la desconfianza hacia la Fed., podrían ignorar las directrices del banco central y comenzar a marcar la pauta de los intereses basándose en su propia percepción de crecimiento, inflación y prima de riesgo. A partir de ahora es más importante examinar lo que los mercados dicten que lo que dicte (o diga) la Fed.

Si lo que explico arriba demostrara ser cierto, en un futuro no muy lejano los mercados de bonos comenzarían a desviarse de las directrices de los intereses a corto de los bancos centrales. Consecuentemente, los intereses a caducidad larga deberían comenzar a subir después de las bajas de los últimos días causadas por la sorpresa de la Fed., de no reducir las imprentas. También consecuentemente, puesto que nadie se lo espera, la subida de los intereses comenzará a causar estragos en el sistema financiero y en la mayoría de sus actores: bancos e instituciones financieras y económicas de diversas índoles. Como ejemplo y quizás canario en la mina, los beneficios del segundo trimestre del bróker/dealer, Piper Jeffrey, fueron reducidos a la nada por causa de la subida de los intereses mencionados arriba y consecuente bajada de los bonos, sobre todo los de 10 años. De momento no se han pronunciado más víctimas pero os puedo asegurar que habrá más. Lo cual pudiera ser una de las pistas que buscamos para decidir que lo inevitable está a la vuelta de la esquina. En su momento, cuando los mercados se convenzan de que la reserva federal está atrapada, los mercados de valores se verán obligados a reasentar las expectativas del futuro y a reajustar las falsas previsiones del pasado. El reasentamiento será significativo y Bernanke o su sucesora, Yellen, intentarán evitarlo a toda consta vía impresión de más dólares. La diferencia será que imprimir más dólares dará menos resultado que hasta ahora puesto que tanto los mercados de valores como los de bonos lo considerarán tóxico, justo al contrario que el mercado de los metales preciosos.

En conclusión, durante las próximas semanas veremos la resolución del mercado de bonos. Mi expectativa es que los intereses del bono a 10 años bajen hasta llegar cerca de los 2,5% para retomar posiciones alcistas. En mis previsiones la batalla más feroz se librará en la medianía del 3%. Cuando se coloquen por encima del 3%, los bonistas comenzarán a ganar la batalla y la Fed. comenzará a perder la guerra. Las impresoras serán confiscadas y, por primera vez en muchos años, los políticos se verán obligados a ajustar las cuentas y a poner los presupuestos en orden. Pasaremos por una de las peores crisis de la historia moderna. Al cabo de unos años la inflación retrocederá, los metales preciosos “regresarán a su lugar” y comenzaremos un periodo económico expansivo de larga duración. Sin embargo, para llegar allí nos falta mucho camino que andar y muchas batallas que librar.

Regresando a los mercados de valores en vista del achicamiento de Bernanke, después de una  ligera corrección, a no ser que sea agravada por el amenazante techo de la deuda, lo más probable es que se disparen apoteósicamente hasta la recta final, al estilo de la primavera del 2000. Sin embargo, hay que tener en cuenta que entre más suban los precios de las acciones más se alejarán de los fundamentales y más graves serán consecuencias cuando tengan que regresar a la realidad de un mundo sin imprentas. Después del anuncio de Bernanke de seguir comprando basura a todo tren, mi pronóstico es que los mercados finalmente reconocerán que haber creído en la charlatanería de los bancos centrales embusteros fue un error.

El oro se disparó en una primera reacción del anuncio de Bernanke de no recortar pero después continuó bajando –sospecho que el mercado del oro necesitaba confirmar el suelo del 28 de junio. Creo que el suelo está confirmado sin llegar a tocar el del 28 de junio y que no lo taladrará. De cualquier manera, en mi próximo comentario demostraré, con pruebas, que aunque el precio del oro bajara temporalmente hasta $1000 o incluso $800 no alteraría la tendencia alcista del metal a largo plazo. Las evidencias que presentaré serán una visión única, alentadora y sobretodo sorprendente.

¿Tienes Oro?