Complicaciones entre países emergentes y la Fed.

Escrito por Antolín Pincha aquí para preguntar

21 de octubre 2013

Hasta hace poco tiempo los bancos centrales de la mayoría de los países emergentes han peleado una guerra nefasta intentando detener la apreciación de sus monedas. No es que dichas monedas se fortalecían por la mejoría de los fundamentales de aquellos países sino que demasiados dólares, por causa de las imprentas, en circulación en los Estados Unidos y en el resto del mundo, buscaban un hogar que les ofreciera rendimientos cuando los intereses en los Estados Unidos eran prácticamente negativos.

Si tomamos a Brasil como ejemplo, desde el suelo del 2008 el real brasileño se fortaleció desde 2,40 por dólar a 1,50. Conozco varios brasileños que se quejan de lo caro que esta todo en Brasil. Mientras los precios de la materia prima del hierro y del acero se mantenían altos, el real continuaba fortaleciéndose y un real demasiado fuerte perjudica la industria brasileña y también perjudica la competitividad global.

Como causa de lo que explico en el párrafo de apertura, el banco central de Brasil intentaba frenar la revalorización del real. Como expliqué la semana pasada, el mecanismo que el banco central de Brasil utilizaba era el de imprimir reales para comprar dólares. La gambeta frenaba un poco la revalorización del real y Brasil acumulaba considerables reservas en dólares. El problema es que como efecto secundario muchos de los dólares comprados procedían de instituciones financieras brasileñas que a su vez acumulaban reales que después ponían en circulación, y demasiados reales en circulación alimentaban un nivel de inflación cada vez más alto. Aunque en teoría Brasil esterilizaba una parte del dinero que imprimía, la esterilización del dinero imprimido no es una ciencia exacta y siempre termina creando consecuencias imprevistas que no pueden ser previstas con antelación. Una de estas consecuencias es que en cualquier país con inflación, los prestamistas exigen pago en moneda local a intereses más elevados. Para pagar intereses menores, las empresas brasileñas comenzaron a pedir préstamos en dólares a intereses mucho más bajos. Todo iba viento en popa a toda vela hasta que los precios de la materia prima del hierro y del acero comenzaron a bajar.

Como consecuencia final del embrollo de todas las consecuencias citadas, Brasil se encuentra en un grave aprieto. Todos los que pidieron préstamos a 1,55 por dólar, ahora que esta aproximadamente a 3,35, están debiendo el 50% (más los interese pagados) más de lo que pidieron, puesto que tienen que convertir reales en dólares para pagar la deuda. Aunque el ejemplo que he puesto es el más extremo del intercambio monetario puesto que no todas las empresas o particulares pagaron los mismos porcentajes de intereses ni liquidaron las deudas en dólares a los mimos cambios, incluso perdiendo menos del 50% el dolor es palpable.

Aunque el banco central de Brasil podría vender las reservas de dólares y esterilizar otra parte del dinero imprimido, como la economía del país, a consecuencia de las gambetas y de la ralentización de los precios de las materias primas, se ha debilitado, ha puesto al banco central entre la espada y la pared y si reduce liquidez la economía se desmorona. Mientras tanto si no hacen algo para frenar la devaluación del real, muchas de las empresas que pidieron préstamos en dólares terminarán en bancarrota y agravarán más los problemas económicos de un país que parecía invencible en su escalada económica. El caso de Brasil ilustra el peligro de las imprentas cuando se utilizan desmesuradamente y cuando los dirigentes económicos piensan que las imprentas lo resuelven todo y además sin consecuencias. También ilustra que las imprentas de Brasil son un juego de niños comparadas con las de Estados Unidos. Es cierto que existe una diferencia fundamental entre los dos países, Estados Unidos controla el dólar y el dólar es la moneda reserva mundial; lo cual favorece a la primera potencia mundial en cuanto al tiempo se refiere pero no le exime de las consecuencias.

No solamente Brasil se encuentra en una encrucijada, también: Rusia, Indonesia, Turquía, Filipinas, Tailandia, Mongolia y muchos otros países que en su día intentaron evitar que sus monedas se revaluaran. Todos los países citados imprimieron dinero fresco en sus correspondientes monedas para comprar dólares pero a la vez crearon un crecimiento del crédito desproporcionado y desordenado. Cuando el dinero se mueve nunca se sabe dónde termina parando. Es más, parte de la liquidez de dólares del banco central de Brasil fue a parar al sistema financiero de aquel país, lo cual pone al sistema financiero brasileño en un aprieto que a su vez pone a aquella economía en una situación incluso más precaria. Todo esto ilustra que los experimentos de Bernanke en ingeniería financiera tienen consecuencias graves dentro y fuera de las fronteras físicas de los Estados Unidos, e indirectamente ha frenado el crecimiento mundial puesto que los emergentes eran la locomotora del crecimiento global.

Dicho esto, no es probable que los países emergentes vuelvan a tener otra crisis financiera como la de 1998 puesto que la deuda de las empresas es menor de lo que era entonces. Las deudas gubernamentales también son menores puesto que muchos gobiernos han emitido deuda en moneda local y pueden imprimir dinero para pagarla. Además, las reservas monetarias actuales son mucho mayores que las de 1998. Aunque a corto plazo sufrirán (han sufrido y están sufriendo) malestares económicos, huelgas, manifestaciones y otras consecuencias, la oportunidad para invertir en muchos de estos mercados (como por ejemplo Mongolia) está casi a punto de caramelo debido a las perspectivas de crecimiento a largo plazo, a que las monedas están devaluadas y a que las reformas estructurales serán favorables para dichas economías. Lo bueno que tienen las crisis monetarias de los países emergentes es que los cambios se producen rápidamente. Por ejemplo, muchos proyectos grandes que nunca terminaban de ser aprobados- bien por razones nacionalistas, políticas o por corrupción- pasan a ser prioridades urgentes y consecuentemente aprobadas por la vía rápida. Estos grandes proyectos, realizados con una moneda débil y con leyes renovadas, son grandes inyecciones para la industria doméstica.

Como podéis observar, el mundo entero depende de las decisiones de la Fed. y de sus imprentas. La economía de los Estados Unidos demuestra síntomas de enfermedad sistémica y dicha enfermedad impide que la Fed. cierre el grifo de las imprentas. Imprentas que han hecho estragos en los países emergentes y los ha convertido en adictos de las mismas. Entonces, lógico es que la Fed. también considere que si cerrara el fluido de las imprentas afectaría a los países emergentes y el crecimiento de estos se detendría bruscamente, lo cual afectaría el crecimiento global aún más e indirectamente sería negativo para el propio crecimiento de USA -otra razón más por la que ni Bernanke ni Yellen pueden frenar o parar de imprimir dólares. Aunque de vez en cuando les gusta amenazar, nunca podrán frenarlas paulatinamente y a la hora de la verdad será el mercado de renta fija quien fije los intereses, le guste a la Fed. o no. Una vez que los mercados del bono decidan subir los intereses hasta “cierto porcentaje” (dicho porcentaje exacto es imposible saberlo por adelantado), las imprentas dejarán de ser efectivas y serán retiradas por la fuerza del control de la Fed. El mundo entero pasará una gran crisis y la gran crisis dará paso al dialogo que negociará el reasentamiento global del que vengo escribiendo desde hace tiempo.

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