Toros y techos, Osos y suelos

Escrito por Antolín Pincha aquí para preguntar

15 de diciembre 2013

Preludio: Entendiendo que como en todo siempre hay excepciones, mientras un mercado alcista (bull market) puede durar muchos años, un mercado bajista (oso) de dos años de duración es considerado extremo. El complejo de los metales preciosos ya va por 27 meses.

Una de las mejores oportunidades para ganar mucho dinero en el mundo de las inversiones es invertir cuando un mercado del oso, sea cual sea el activo o el sector, ha tocado fondo. Es más fácil decirlo que hacerlo porque para conseguirlo es necesario dominar las emociones, aceptar el hecho de que la recompensa está a cierta distancia en el futuro y nadar en contra de la tendencia del momento preciso, de las noticias, de los analistas y del resto de los inversores.

Desafortunadamente, para la gran mayoría de inversores, la emoción de la avaricia supera con creces la lógica racional. La mayoría de inversores cuando ven un mercado progresivamente alcista, aunque de varios años de edad, asumen que continuará subiendo. Además, viendo como otros ganan mucho dinero, la tentación es irresistible y los que no entraron cuando el momento era apropiado, terminan entrando a última hora; lo cual, da el empujón definitivo a los mercados de valores, el empujón de la muerte. Lo mismo se pudo haber dicho del oro desde el 27 de junio hasta el 29 de agosto del 2011. Con la excepción de que el oro pudo haber entrado en burbuja en junio del 2011, y si ese hubiera ocurrido también pudo haber multiplicado los máximos de agosto 2011 por 3, 4 o 5. Pero como todos sabéis, en aquel momento ese no fue el caso.

Volviendo a los mercados de valores, la realidad es que un mercado que ha subido durante cinco años consecutivos es un mercado cercano a su techo, con plusvalías más limitadas que exponenciales. En cuestión de inversiones cuando una inversión aparenta ser pan comido es cuando generalmente suele enseñarle los dientes al inversor. De la misma manera, y ahora lo sabemos, un mercado que ha bajado viciosamente durante 27 meses consecutivos, los inversores asumen que seguirá bajando indefinidamente. La psicología dicta que comprar un activo que ha bajado y sigue bajando, en vez de comprar un activo que ha subido y que sigue subiendo, es de tontos. Precisamente esa mentalidad fue la que predominaba durante la manía del internet y del Nasdaq del 1999/00, y la burbuja de la inmobiliaria y el crédito en el 2007/08.

Entonces, la lógica racional dicta que al igual que un mercado alcista de 5 años de duración está muy cerca del techo, un mercado (como el de los metales preciosos) que ha bajado durante 27 meses consecutivos está muy cerca del suelo. Así es como operan los gurús (también llamados dinero inteligente), utilizan la lógica más eficazmente que el resto de los inversores y de la misma manera saben reprimir las emociones. En la gráfica del S&P, durante el suelo del primer trimestre del 2009 se puede observar que el volumen de negocio se disparó por causa de que el pánico de la gran mayoría de inversores los obligaba a vender mientras esas acciones estaban siendo adquiridas por el dinero inteligente. Ahora, después de cinco años de subidas estamos viendo la misma acción pero al contrario; el dinero inteligente está, poco a poco, vendiendo los activos/acciones al dinero emocional y el volumen está contrayéndose.

Entonces, si el dinero inteligente está vendiendo durante la fase eufórica del mercado, ¿dónde están invirtiendo la liquidez que generan? La respuesta siempre está en el mercado del oso de turno. El dinero inteligente entiende que todos los mercados bajistas/osos, tarde o temprano terminan. Y también entiende que la emoción del momento es una trampa que atrapa a los inversores en los techos y que consecuencialmente les impide comprar en los suelos. Estos inversores inteligentes interceptan sus emociones, comprenden que la recompensa llegará con cierto retraso y lo aceptan porque saben que el suelo de un mercado del oso genera las mejores oportunidades del mundo de la inversión. Como consecuencia, el flujo del dinero inteligente, en preparación para el suelo del oso del complejo de los metales preciosos, desde junio ha estado comprando el pánico del dinero emocional. Todo esto a sabiendas que tanto los techos como los suelos exactos de cualquier mercado o activo son extremadamente difíciles de captar con exactitud. Por lo cual, el factor riesgo/recompensa juega un papel crucial a la hora de invertir, ellos lo saben y están dispuestos a esperar, incluso con pérdidas iníciales.

En el pasado he hecho tres llamadas de fondo o suelo del complejo de los metales preciosos, las dos primeras no fueron sino intervalos que terminaron acentuando la entrada de los metales preciosos en el oso. La última, la del 28 de junio del 2013, sigue vigente y espero que sea respetada. Dicho esto, todavía existe la posibilidad de que a principios del 2014 el oso pudiera demostrar un último impulso de energía que doblegue al oro a bajar hasta los últimos escalones de esta tendencia bajista. Sin embargo, algunos indicadores afirman que el suelo de junio ha sido definitivo y que no dará la vuelta hasta que explote la burbuja del metal. La cual, por ahora, da indicios de que podría culminar a finales del 2017 o principios del 2018. Otra posibilidad, en la que he estado pensando desde hace tiempo, es que el oro esté adelantado a los acontecimientos anticipando una gran caída de los mercados de valores a corto plazo. Lo cual podría significar que, al igual que en el 2008, el oro caiga un buen porcentaje con los mercados de valores pero que la recuperación sería más rápida y más pronunciada, como también sucedió en el 2008.

Soy relativamente optimista de que ahora mismo el oro está poniendo a prueba el suelo que marcó en junio. Si esta teoría fuera cierta, comprar ahora sería la oportunidad de una vida para cualquier inversor en posición liquida. Y aún mayor para el inversor dispuesto a vender los mercados de valores en proceso de techo para comprar metales preciosos en proceso de suelo. Desafortunadamente, Nuestra Cartera está en rojo y terminará el año en rojo profundo. Sin embargo, todavía nos queda un 12% (aproximadamente) de posible apalancamiento (20% es el máximo apalancamiento que estoy dispuesto a arriesgar) para utilizarlo en su momento, cuando todos los indicadores confirmen, sin lugar a dudas, que el doble fondo ha tenido éxito.

Aun así, para el inversor que reúna todos los requisitos, este es uno de esos momentos que marcan pauta personal y económica. Pero pillar el suelo de un oso no es cosa fácil, si uno se equivoca y es pillado en otro escalón descendiente, el sufrimiento será considerable porque aún podría bajar entre un 15% y un 20% adicional.

El principio y el final del maldito oso no es fácil de discernir, es embaucador, engañoso. Por lo mismo, Nuestra Cartera está atrapada, pero parece que la luz al final del túnel ya se vislumbra. El 2014 promete ser un año muy interesante para Nuestra Cartera y para todos los invertidos en el complejo de los metales preciosos. Quizás, después de casi dos años y medio de oso, el 2014 sea el primer año de una hilera de varios años apoteósicos para los metales preciosos. Y he apodado dicha hilera de años con el siguiente nombre, “autopista de oro hasta el 2017.

Sin embargo, lo mismo dije del 2013 y reconozco que me equivoqué de manera aparatosa. Entendiendo que hasta el más majo puede tener un año malo, o dos, y que no soy un daytrader sino un inversor a largo plazo, tres años de pérdidas serían intolerables y demostrarían que la persona, en este caso un servidor, no es apta para administrar sus propias inversiones y muchísimo menos para dar consejos financieros a los demás. Por lo tanto, si el 2014 no resulta de manera que con creces anule las pérdidas del 2013, con dolor de corazón pero destituido de toda autoridad moral, no me quedaría más remedio que disculpar mi ignorancia, considerar  Mercados y Burbujas un experimento fracasado y cerrar el blog para siempre.

¿Tienes Oro?