La bolsa es una pirámide

Escrito por Antolín Pincha aquí para preguntar

11 de febrero 2014

Los que hemos bregado con las vicisitudes de los mercados durante décadas, sabemos que la bolsa es una pirámide donde solamente se benefician unos pocos y donde la gran mayoría pierden. Las pirámides callejeras se autodestruyen cuando los de abajo no generan la suficiente liquidez para que los de arriba se beneficien. Cuando se acaba el chollo los de arriba corren con el dinero y si te he visto no me acuerdo. Al contrario, sin dejar de ser pirámide, la bolsa es una pirámide hilvanada de tal manera que la construcción nunca queda rematada y la destrucción nunca es total. El truco está en que el inversor, si ha hecho su trabajo preparatorio de investigación y ha invertido en compañías sólidas, no se deje persuadir por el constante ruido de las noticias económicas, de los charlatanes de la televisión o de la radio, de las informaciones de pacotilla de los corrillos o bares ni de los que pretenden saber y no saben. En caso que la persona no sea óptima para la investigación, o que no tenga la habilidad para discernir las hojas financieras de las empresas o el tiempo que requiere estar a la vanguardia de las tendencias, etc.- lo mejor es seguir a algún iluminado, que los hay. Después de un buen tiempo de seguimiento y verificación de que lo que ha dicho ha ocurrido, subscribirse, aunque sea de pago, y dejar que el experto se encargue de la investigación y seguir sus consejos. Con excepción de que los iluminados no lo son porque se autodenominan a sí mismos iluminados sino porque lo han demostrado a través del tiempo. Otra cosa muy importante es que el iluminado no busca al inversor sino al contrario. Es más probable que no, que el iluminado que busca al inversor demuestra precisamente no serlo.

Una de las facetas más nocivas para la salud de la cartera del inversor es el ruido, el ruido constante que existe alrededor del mundo de la inversión y de las bolsas; lo cual no quiere decir que no debe estar informado. Al contrario, porque está bien informado mantiene la perspectiva de la inversión original en pie sin importarle los vaivenes de los mercados a corto plazo, tanto si suben, bajan o están estancados. Es más fácil decirlo que hacerlo, por eso el buen inversor requiere una disciplina indomable. Desafortunadamente, la condición de la naturaleza humana está diseñada para que el que no posee tal fortaleza pierda una y mil veces a la vez que se hace mil preguntas que intentan buscar el porqué del infortunio. El éxito del inversor a largo plazo, reside en el conocimiento de los ciclos y en la sabiduría de que todos los ciclos terminan, tanto los alcistas como los bajistas. Una de las dos estrategias más importantes está en dejar de ganar un porcentaje de las plusvalías que por otra parte se ganarían si el inversor mantuviera su inversión hasta el mismo final del ciclo alcista (periodo de construcción), lo cual es casi imposible. La otra es entrar un poco antes de que el ciclo bajista termine (periodo de destrucción), sabiendo que se expone a que la destrucción no haya terminado y a perder un porcentaje de su inversión que de otra manera no hubiera perdido si hubiera entrado en el momento final del periodo bajista. Por eso, lo mejor es entrar en posiciones paulatina y periódicamente para eliminar parte del riesgo.

El problema es que el ruido es ensordecedor y previsiblemente se repite en cada periodo. En el caso del periodo alcista, se empieza a hablar de paradigmas, de periodos especiales y de que si la economía tal y las empresas cual; la bolsa sube casi diariamente y la panacea se perpetua pillando cada vez a más gente inexperta que se creen las patrañas de los charlatanes, que son muchos y muy variados. Al contrario, durante el final del periodo bajista se empieza a hablar de destrucción total, de ruinas, de suicidios de la extinción del sistema y de los mercados, o sea, del final del mundo. Consecuentemente, mantener la cabeza erguida y firme es extremamente difícil pero esencial.

Entonces, ¿en qué momento del ciclo se encuentra la tendencia actual? El momento específico de la dimensión y del tiempo no lo sé pero puedo ofrecer mi opinión que, basándome en la duración del presente ciclo alcista, más bien estamos al final que al principio del mismo. La historia nos lo ha demostrado a través de los siglos y aunque dicen que la historia no se repite, también se suele decir que rima.

Dos posibilidades que podrían explicar la ubicación de los mercados en el actual mapa del ciclo serían: (1) que el ciclo bajista se ha iniciado con el amanecer del 2014 y que después de algunos tiras y aflojas los mercados se vayan deteriorando metódicamente, y que la masacre se intensifique durante el último trimestre del 2014 y el primero del 2015. (2) La otra posibilidad, la que para mi tiene más mérito y que considero más probable porque coincide con mi tesis general basada en los mares de masa monetaria creada por los bancos centrales e inevitable inflación como consecuencia, es que la Reserva Federal no recortará más el volumen de liquidez porque la economía no se lo permitirá y los mercados mucho menos. Es también mi opinión que ocurrirá lo contrario y que, tanto si Janet Yellen recorta como si no recorta, más bien temprano que tarde tendrá que aumentar la liquidez de forma masiva para evitar el caos de los mercados de valores. A partir de ese punto (del aumento masivo de liquidez), como si fuera la luminosidad de un relámpago o la aparición de una virgen, los inversores llegarán a la conclusión de que la Reserva Federal está atrapada al igual que la mayoría de los bancos centrales del planeta y comenzará el principio del ciclo inflacionario. Aunque es imposible predecir hasta que punto llegará la inflación o el momento preciso en el que ocurrirá, puesto que la presente expansión de masa monetaria no tiene precedentes en la historia, es posible vislumbrar que será considerablemente alta, incluso se puede perfilar la posibilidad de alcanzar cimas híper-inflacionarias, Dios nos libre.

Como consecuencia, las inversiones pesadas, como les suelo llamar, se dispararán hasta las nubes, sobre todo los metales preciosos que ofrecen almacenaje sencillo y compacto. Debo enfatizar que en el caso de que alcanzáramos hiperinflación, una vez determinado que la inflación se ha convertido en hiperinflación, los mercados de valores dejarían de bajar para añadirse al resto de los activos alcistas y alcanzarían nuevas cimas. También quiero poner énfasis en que suban a donde suban los mercados, las subidas serían nominales y no reales. Puesto de otra manera, aunque ofrecerían alguna protección contra la inflación, no sería la suficiente, al menos si dicha protección es comparada con la de las inversiones pesadas, especialmente la de los metales preciosos.

Como explico arriba, es difícil predecir el momento preciso en el que ocurrirá lo que preveo pero es posible que los preliminares ya hayan comenzado. El primer prerrequisito para que comience la fase inflacionaria es que los mercados retomen su auge alcista para entrar en la fase final, la de la euforia, la de la burbuja, la de la estocada final. Dicha fase final duraría entre dos y cuatro meses y explotaría de forma espectacular. Por lo tanto, el año 2014/15 promete avatares inconcebibles con antelación, a posteriori la gran mayoría pregonará que lo ocurrido estaba más claro que el agua. El aislamiento mundial terminó en el siglo veinte, como tal vivimos en un mundo interconectado en el que los sucesos de un rincón afectan al tejido global. Como tal, los eventos económicos y sociales que han ocurrido y están ocurriendo en el norte de África, Oriente Medio, países emergentes, etc. son consecuencias de políticas económicas mal forjadas y preludios de un reasentamiento global mejor concebido y más sostenible.

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