España Aprisionada

Escrito por Carmen Pincha aquí para preguntar

30 de noviembre 2010

Por Paul Krugman 28 de noviembre de 2010

Lo mejor de los irlandeses es que hay muy pocos y de esa manera ellos solos no pueden causar tanto daño a las perspectivas de Europa.  Lo mismo se puede decir de Grecia y de Portugal, que mundialmente se ve como la siguiente potencia que se desplomará.

Pero después está España.  Estos otros países son como tapas y España es el plato principal.

Lo que destaca de España, desde una perspectiva americana, es que su historia económica se parece a la nuestra.  Al igual que EEUU, España experimento una gran burbuja inmobiliaria, acompañada por un gran aumento en la deuda del sector privado.  Como EEUU, España cayó en una recesión cuando esa burbuja explotó y ha sufrido un repentino aumento de desempleo.  Y al igual que EEUU, España ha visto su globo de déficit de presupuesto que ha ocurrido a causa de ingresos descendientes y costes relacionados con la recesión.

Pero al contrario que EEUU, España está al borde de una crisis de deuda.  El gobierno americano no tiene ningún problema con el financiamiento de su déficit, gracias a las tasas de interés de deuda federal a largo plazo que están por debajo de tres porciento. Por el contrario, en estas semanas España ha visto sus costos de interés (costes de préstamo) dispararse, reflejando miedos de posibles impagos futuros.

¿Por qué se encuentra España en una situación tan problemática? El euro.

En 1999, cuando el euro fue introducido como divisa, España era uno de los países más entusiastas a la hora de adoptarse a este.  Por un tiempo las cosas parecían ir estupendamente: fondos europeos se adentraban en el país en grandes cantidades, haciendo que el consumo en el sector privado incrementara altamente, y de esta manera la economía española experimentó un crecimiento rápido.

Durante los buenos tiempos el gobierno español parecía ser un buen modelo de responsabilidad fiscal y financiera: a diferencia de Grecia, experimentaba superávits presupuestarios, y a diferencia de Irlanda, hizo un gran intento (aunque solo funcionó en parte) para regular sus bancos.  Al final de 2007 la deuda pública española, como parte del capital económica, solo estaba a la mitad de la altura de la alemana, e incluso ahora los bancos españoles no se acercan al mal estado que se encuentran los bancos irlandeses.

Pero bajo la superficie los problemas se estaban formando.  Durante el periodo del boom económico, los precios y sueldos en España aumentaron de forma más rápida que el resto de Europa, ayudando a alimentar un gran déficit de comercio.  Cuando la burbuja explotó la industria española se quedo con costes que hicieron que España no pudiera competir con otras naciones.

¿Y ahora qué? Si España aun mantuviera su propia moneda (la peseta), al igual que EEUU y Gran Bretaña (que comparte algunas de las mismas características con EEUU) podría hacer que su moneda se devaluara, convirtiendo a su industria en competitiva de nuevo.  Pero teniendo el euro, esa opción no es valida.  En cambio España debe conseguir una “devaluación interna”: debe de reducir precios y sueldos hasta que sus costes estén de nuevo a la altura de sus vecinos.

La devaluación interna no es algo bonito.  Primero es un proceso lento: normalmente es algo que lleva años de alto porcentaje de desempleo para poder reducir los sueldos.  Aparte de eso, sueldos reducidos significa nominas reducidas, mientras que la deuda sigue igual.  En consecuencia, la devaluación interna empeora los problemas de deuda del sector privado.

En conclusión, todo esto significa malos augurios económicos para España en los próximos años.  La recuperación estadounidense ha sido decepcionante, especialmente con los trabajos – pero por lo menos hemos visto algo de crecimiento, con el PIB real que ha llegado a estar mas o menos al igual que el máximo posterior a la crisis, y podemos esperar crecimiento futuro para ayudar a tener el déficit bajo control.  Por otra parte, España no se ha recuperado nada y esta carencia de recuperación lleva a temer el futuro fiscal de España.

¿Debería España deshacerse del euro y volver a su moneda? ¿Lo hará? La respuesta a estas dos preguntas es, que probablemente no lo hará.  España estaría mejor ahora mismo si no hubiera adoptado el euro – pero si ahora lo hace, se crearía una gran crisis bancaria, ya que los clientes sacarían sus ingresos rápidamente para ingresarlos en otros lugares.  A no ser que haya una catastrófica crisis bancaria – que es posible que pase en Grecia e Irlanda pero poco probable, aunque no imposible, en el caso de España – es difícil que veamos al gobierno español arriesgarse a deshacerse del euro (“des-eurizarse”).

Por lo tanto España es un prisionero del euro y no le deja buenas opciones.

La buena noticia sobre EEUU es que no nos encontramos en ese trampa: seguimos teniendo nuestra propia moneda y toda su flexibilidad que eso conlleva.  A propósito, Gran Bretaña también conserva su propia moneda, cuales déficits y deudas son comparables con las de España pero los inversores no lo ven como un riesgo de impagos.

La mala noticia sobre EEUU es que una poderosa facción política intenta coartar a la Reserva Federal, en efecto eliminando la gran ventaja que tenemos sobre los afectados españoles.  Los ataques republicanos sobre el Fed – demandas que le hacen para que deje de promover la recuperación económica y en vez de eso se enfoque en fortalecer el dólar y pelear contra el riesgo imaginario de inflación – conllevan a una petición de los republicanos para que nos metamos voluntariamente en la misma situación española.

Esperemos que la Reserva Federal no los escuche.  Las cosas en EEUU están mal pero podrían estar peor.  Y si esta facción política (hard-money faction) se sale con las suyas, lo estarán.