La Inflación no es Inflación Porque te Ve, sino Porque la Ves

Escrito por Antolín Pincha aquí para preguntar

2 de diciembre 2010

La Inflación no es Inflación Porque te Ve, sino Porque la Ves

Los mercados del mundo hicieron fiesta de nuevo el día de hoy, después de que los datos indicaban que las ventas de inmobiliaria comercial mejoraron considerablemente. Tengamos en cuenta que estos datos mensuales son bastante volátiles y que cuando son negativos los mercados reaccionan con la misma euforia pero en dirección opuesta.

A pesar de la crisis de los bonos soberanos en Europa, el euro se las arreglo para subir contra el dólar al enterarse los mercados que Trichet compraba, a manos llenas, bonos portugueses e irlandeses. El oro sigue indeciso y muestra timidez para remontar los máximos nominales ($1.424,10) que alcanzó el mes pasado, desde donde comenzó a corregir. Cuando digo nominales me refiero a que el máximo que marcó en 1980, ajustado a inflación experimentada desde entonces hasta ahora, resultaría en un precio de $2.300,00.

Volviendo a los mercados, en algunos el volumen de negocio decreció ligeramente mientras que en otros también aumento ligeramente. El volumen es un indicador importante de la emoción de los mercados, puesto que sugiere si las grandes instituciones como, fondos de inversión, fondos de inversión libre, etc., compran o vendan, ya que estas son las que verdaderamente mueven los mercados en una dirección u otra. Sin embargo, el volumen, aunque importante, es tan solo un indicador entre muchos. La conclusión es que, en cuanto al volumen se refiere, los mercados demuestran ambigüedad, subiendo con volúmenes menores seis sesiones mientras que con volúmenes mayores solamente tres. Mañana, viernes, todo podría cambiar una vez que los datos de nominas mensuales y sobre todo las cifras del desempleo se hagan públicas; si los datos sorprendieran las expectaciones de Wall Street tanto positiva como negativamente, la reacción será violenta tanto para el verde como para el rojo. Hoy, el laureado Paul Krugman de nuevo escribió sandeces en su columna del New York Times. Sin embargo, aunque me muero de ganas de refutar sus puntos y premisas, no lo haré, puesto que está claro que en su artículo las intenciones estaban fundamentadas en tendencia e ideología política (aquí somos apolíticos excepto a lo que refiere a política económica).

Finalmente, para no extenderme demasiado, en el comentario de mañana escribiré sobre China y el oro, y la relación entre estos dos que hasta hace poco eran enemigos.