A los Chinos les Huele a Chamusquina

Escrito por Antolín Pincha aquí para preguntar

3 de diciembre 2010

A los chinos les huele a chamusquina

En la lucha del bien contra el mal, hoy en Nueva York ganó el bien. Las cifras del desempleo y las de la creación de empleo no fueron tan buenas como se esperaba pero tampoco fueron terribles, por lo tanto no hubo gran sorpresa. A la vista de los datos los mercados se mostraron, en principio, indecisos en cuanto a que dirección a tomar. Subían y bajaban sin cesar, repitiendo los vaivenes durante casi toda la jornada. Sin embargo, a última hora, en una explosión de volumen, ascendieron con fuerza y resolución. La acción indica que finalmente la tendencia se afirmó definitivamente alcista, indicando que la tradicional subida de fin de año, llamada la subida de Santa Claus, probablemente ya está en vigor para este 2010. Salvo que la crisis de la financiación en Europa se saque de la manga alguna sorpresa desagradable, mi instinto me dice que subirán los mercados. Otra posibilidad de que la subida descarrile es que el senado no apruebe la extensión del recorte de las plusvalías que aprobó el ex-presidente Bush en el año 2001.

A causa de que el desempleo se mantiene aferradamente inflexible, al oro se le caía la baba y también celebraba fiesta ante la garantía de la continuación de inyecciones de liquidez en los mercados por parte de la reserva federal. Si a esto añadimos la práctica promesa de Trichet de hacer lo mismo, la deforestación mundial ocurrirá mucho antes de lo previsto, puesto que no habrá suficientes arboles en el planeta para fabricar la pulpa necesaria para crear el dinero que Bernanke y Trichet necesitarán. Los mercados del mundo cerraron mixtos debido a la dubitación de los mercados de Nueva York. A causa de las diferencias horarias – y dependiendo de si en ese momento Wall Street subía o bajaba – unos subían ligeramente mientras otros también, ligeramente, hacían lo contrario.

En cuanto al tema de China y el oro es una historia larga pero intentaré ser breve. Hasta hace poco, creo recordar que alrededor de seis meses, el gobierno chino imponía la pena de muerte a sus ciudadanos que acumularan oro, excepto cierta pequeñísima cantidad permitida en joyas. Después de observar los chinos las acciones de los Estados Unidos de manipular y devaluar el dólar (moneda reserva mundial), donde la nación asiática tiene invertido en deuda del tesoro casi un trillón de dólares, estos se han olido el cisco y han incrementado al máximo su producción interna de oro. También en el último año han cuadruplicado las importaciones desde 45 toneladas en el 2009 hasta más de 200 toneladas en lo que va de 2010 (esto lo sospechábamos, finalmente el rígido secreto fue desvelado ayer). Hace seis meses decidieron abolir la pena de muerte y revertir la ley en un giro de 180 grados.  Ahora el gobierno incita a sus ciudadanos a invertir en oro, cuanto más, mejor. El problema para ellos es que si se emboban, debido a la devaluación del dólar a consecuencia de la política monetaria de Bernanke (creando dinero a través de las prensas) el trillón se les quedará en una pequeña fracción de este. La encrucijada de los chinos es que si venden la deuda americana ahora, romperían varios eslabones de una fina cadena que se encuentra ya agrietada y estresada. Como consecuencia, crearían una “gran crisis”* instantánea que no les convendría puesto que los Estados Unidos son el destino de la mayoría de sus exportaciones. Esto también tendría consecuencias muy graves para su propia economía. Estando los chinos en un callejón sin salida inmediata, su única alternativa es no comprar más deuda, ni americana ni europea, pero tampoco venderla para proteger sus exportaciones. Encontrándose en esta encrucijada, las únicas alternativas que tienen para invertir su gigantesco superávit comercial son las materias primas, metales básicos y oro. El encarecimiento que dichos componentes sufren es principalmente debido a la cantidad de chinos y al crecimiento que esta nación experimenta. Sin embargo sus inversiones en oro son estrictamente estratégicas, puesto que, según declaraciones del presidente del Fondo Monetario Internacional y otras autoridades monetarias e incluso políticas, habría que plantearse la posibilidad de que el mundo regrese a alguna variación del estándar de oro (o patrón oro). Si este fuera el caso, los chinos no tendrían sino una pequeña fracción del oro que necesitarían para basar su economía. Sin embargo Estados Unidos y Europa sí tendrían el oro suficiente, pero a precios muchísimo más elevados. Según algunos expertos en la materia, si el mundo regresara al oro como moneda reserva mundial, la onza de oro debiera valer entre ocho y diecisiete mil dólares para soportar la cantidad actual de dinero en movimiento.

Nota: El oro a sido moneda reserva mundial durante miles de años hasta que el ex-presidente Nixon abandonó el estándar de oro/patrón oro en el año 1974.

*Esta será inevitable de una manera u otra, con chinos o sin chinos. Pronto tocaremos el tema de la gran crisis que se avecina.