Al Pan, Pan y al Oro, Oro (cont)

Escrito por Sanson Pincha aquí para preguntar

25 de enero 2011

Al pan, pan y al oro, oro (Continuación)

Cuando el Diablo Está Disgustado Mata Moscas con el Rabo

Hace unos días, en el Financial Times, Edward Chancellor, autor del gran libro, Sálvese Quien Pueda, instó, sin pasión, en el articulo “Adivinanza del la Valoración del Metal Amarillo,” que el oro estaba sobrevalorado y que está disgustado con la valoración. Para un hombre con sus conocimientos, fue un artículo bastante decepcionante, pero es un caso típico. Es increíble que la persona que escribió tan ejemplar libro, hiciera tal particular y sorprendente declaración. Cree que el oro está experimentando una burbuja, e indica que, “las Burbujas, sin embargo, están definidas por valoración no por el comportamiento de los inversores.”

Puesto que es al revés, Chancellor está totalmente equivocado, y entre todas las personas del mundo, debiera ser uno de los que mejor lo comprendiera. Cuando las masas se vuelvan tan locas y modifiquen su comportamiento, y esa conducta modifique el activo subyacente y la economía – como vimos en la manía del mercado bursátil japonés, la del Internet, así como en la más grande, la de la locura del crédito e inmobiliaria – eso son burbujas. Un activo simplemente sobrevalorado no constituye una burbuja. Otra consecuencia de la definición es la enorme cantidad de daño financiero ocasionado después de que esta explota. Como hasta ahora muy poca gente ha modificado su comportamiento con respecto al oro, desde un punto de vista sistemático, si el precio se hunde no tendría ninguna ramificación seria.

Chancellor compara el precio del oro con un traje y el precio del pan en tiempos bíblicos, y no intenta determinar el coste exacto para extraerlo de la tierra o a que múltiplo de ese coste debería ser valorado. En su artículo, con la siguiente frase concluyó que estaba sobrevalorado: “… la media de nuestro rústico modelo analítico de valoración sugiere que un valor justo del oro es menos de $1000 la onza.”

A fin de cuentas, parece ser incapaz de comprender que las razones por las que algunos nos hemos visto obligados a invertir en oro es porque el llamado “dinero” está basado en una mentira y no sirve para nada. Por lo menos reconoce que algunos pensamos que no hay forma de calcular el “valor justo” del oro, citando a Jim Grant, que escribió recientemente, “no puedes darle valor a un activo que no se gana trabajando, aunque puedes fingir hacerlo.” En cambio, Jim sugirió, que el valor se describe mejor como, “l/n, donde ‘n’ es la confianza del mundo en el dinero de papel y los que los manipulan. Lamentablemente el valor de ‘n’ es desconocido.”

¿Incomprendido? Si; ¿Mal Valorado? ¿Quién sabe?

Atrevido o no, estoy totalmente de acuerdo (y pienso que ‘n’ debería de ser una fracción muy pequeña). Al final, todo se reduce a la confianza, y una vez que lo entiendes de esa manera, es fácil de ver como el oro puede cotizar a un valor mucho más alto, mientras que a la vez es difícil decidir cuál debería de ser el precio “exacto.” Por último, en este artículo, Chancellor no intenta examinar los cálculos hechos por algunos que han comparado el oro a otros activos monetarios, y que valoran la onza troy a muchos miles de dólares. Simplemente cree que el oro es una materia prima cuyo precio está demasiado alto pero sin darnos ningún tipo de análisis que justifique su premisa – o mejor dicho la ausencia de ella.

Lo bueno de los mercados es que con el tiempo sabremos quién está en lo correcto. Pero sigo estando asombrado por la poca gente que tiene una posición significativa en oro en comparación con el número de personas que son firmes y agudos en la opinión que el oro debería cotizar a un precio más bajo. (Lo que parece que tenemos aquí es un mercado oro alcista/bull alternativo y subsidiado por la gran cantidad de bajistas/bears).

Traducido por Carmen y Editado por Antolín y Carmen