¿Porqué Siempre Pierden los Mismos?

Escrito por Antolín Pincha aquí para preguntar

16 de febrero 2011

¿Porqué Siempre Pierden los Mismos?

Escrito por Antolín, editado por Carmen

Todo comenzó con la burbuja de la inmobiliaria comercial de finales de los ochenta y la  crisis de las cajas de ahorros que se produjo a principio de los noventa. Debido a esto la Reserva Federal y muchos otros bancos centrales tuvieron que imprimir dinero para rescatar las malas gestiones e inversiones de inmobiliarias y cajas de ahorros. Aquello fue el principio del placer que obtuvo el narcisista- ahora destronado pero a partir de entonces rey de las burbujas- Alan Greenspan, quien después inundó la nación norteamericana de liquidez por miedo al Y2K, cuando los ordenadores supuestamente no estaban preparados para reconocer la fecha del 1 de enero del año 2000 y muchos expertos vaticinaban que como consecuencia se produciría una gran catástrofe financiera.

Aquel exceso de dólares impresos de la nada encontró destino en el mercado de valores pero especialmente en el Nasdaq y concretamente en valores relacionados con Internet y compañías de productos derivados. En tan solo unos meses los precios de las acciones de tantísimas compañías (que no ganaban ni un duro) inducidas por los mismos brokers que las hicieron públicas a cambio de jugosas comisiones, quemaban decenas, cientos, miles de millones simplemente para conseguir ojos que acudieran a sus sitios de web. Las perdidas eran monumentales pero no importaba porque se trataba del nuevo paradigma de la piedra filosofal y de la nueva economía; lo viejo, fuera lo que fuera, a la basura. Nada más contaba y nada más existía, todo el mundo seria rico y todo el mundo podría retirarse a la temprana edad de 35 para mudarse a alguna isla paradisiaca donde el sol no se extingue cuando llueven margaritas traídas de las manos de bellas y bronceadas indígenas que desconocen el significado del no.

La historia está escrita y todos sabemos lo que ocurrió cuando en el mes de abril del 2000 la burbuja reventó. Como consecuencia de la explosión de esta y la recesión que contrajo, acompañada del terrorismo que destruyó las torres gemelas de Nueva York, la recesión se intensificó. El dinero de las imprentas de Greenspan para combatir la recesión se desbordaba desde la Reserva Federal y fluía por los valles que menos resistencia ofrecían. Esto terminó en el año 2004, en el mar de la burbuja del crédito basura y de la inmobiliaria. Culminándose así en el año 2007 y explotando en el 2008. Esto también es historia y también la conocemos.

Para combatir la cuasi depresión consiguiente a la burbuja anteriormente citada, el nuevo rey Bernanke con aún más poder y resolución que su antecesor, re-inunda la nación con 3 trillones de dólares. Nunca se sabe con antelación cual será el hogar que ocupará el dinero que en realidad no existe. Lo que sí sabemos es donde se alojó el fantasma en el pasado. Y de acuerdo a lo que por el momento se está viendo, en esta nueva burbuja que se está formando, el fantasma está encontrando aposento en las materias primas, alimentos básicos y en los mercados de valores; sobre todo en los valores relacionados con las materias primas y también ciertos ramos de tecnología.

A lo único que está esperando la nueva burbuja para entrar en fase definitiva, tomar dirección de cohete y estallar, es a que entre el pequeño inversor que lo perdió casi todo cuando estalló la anterior burbuja. El inversor, que vendiendo sus acciones por miedo a perderlo todo, en el momento menos oportuno fue a refugiarse en la seguridad de los bonos. Bonos que, por cortesía de las movidas de Bernanke, ahora también están dando perdidas o como mucho no están dando ganancias. Cuando el pequeño inversor escucha las patrañas que los gobernantes y otros listos o ignorantes comentan en televisión y otros medios de comunicación que vociferan que la economía está recuperándose y tomando auge, por miedo a quedarse atrás y de no recuperar las pérdidas anteriores, vuelven a meterse en la boca del lobo y compran cuando en realidad debieran estar vendiendo.

¿Cuando vamos a aprender? ¿Cuantas veces tenemos que tropezar con la misma piedra? ¿Cuando vamos a actuar responsablemente con el dinero que tanto trabajo cuesta para ganarlo? ¿Cuando vamos a dejar de regalarle a quien no lo necesita? Como decía Pajares: “cualquiera de nosotros pudo haber nacido vaca si la naturaleza no nos hubiera echado una mano. La cosa es que no somos vacas pero actuamos como si lo fuéramos.” Otras veces, admitiendo la derrota, metemos el dinero en fondos de inversión que generalmente (99%) sus gestores saben igual o menos que nosotros y que sus intereses radican y terminan en las comisiones anuales que el fondo les proporciona, y que cuando de repente pierden la mitad del valor que tenían, sus escusas son siempre las mismas: “es que están todos igual, no te preocupes que parece que las cosas están mejorando…. bla, bla, bla.”

Por último quiero haceros entender que en relación a la economía, sea a nivel personal, familiar, regional, nacional o global, el sentido común impera y sin él es imposible progresar. El problema de los países desarrollados es la excesiva deuda que tratan de resolver con aún más excesiva deuda. No hace falta ser Einstein para reconocer la falsedad de tal premisa.