La Gravedad Invertida del Dorado

Escrito por Antolín Pincha aquí para preguntar

28 de abril 2011

Entre la espada y la pared

El subtítulo indica el dilema en el que se encuentra el gobernador de la Reserva Federal de los Estados Unidos. Por eso, en la conferencia de prensa del miércoles, Bernanke no hizo mención de elevar los tipos en ninguno de los imaginables y divisables futuros. Por un lado, si Bernanke sube los tipos, la economía se desmorona. Por el otro lado, si no los sube, se hunde el dólar, se dispara la inflación e igualmente los bonos del tesoro se desmoronan. La misma posición (entre la espada y la pared) es compartida principalmente por la eurozona y, en alguna menor medida, por los países emergentes que necesitan las exportaciones hacia los Estados Unidos un tanto robustas para mantener su crecimiento y en consecuencia, necesitan el crecimiento de la economía norteamericana.

Alguien podría conjeturar que la política económica del presidente de la Fed., así como la de la administración y el congreso de los Estados Unidos, se trata de devaluar el dólar hasta el punto que todas las empresas norteamericanas puedan competir y ganar la guerra de la competitividad del comercio mundial. Esta deducción ya ha sido sugerida por algunos, a la vez que negada por Bernanke y por el ministro de economía, Timothy Geithner. En lo que respecta a los legisladores, sin diferenciarse del resto de las legislaturas del mundo, dicen una cosa mientras que hacen todo lo contrario. Por esta razón, para poder sacar conclusiones relevantes, es mejor hacer lo que hace el gran maestro (el oro) – remitirte a los hechos e ignorar los dichos.

Aparte de devaluar el dólar, una de las consecuencias más importantes y dañinas de la política económica que se está llevando a cabo en los Estados Unidos y en buena parte del planeta es la huida del dinero invertido en bonos del tesoro (deuda nacional) hacia mejores y menos peligrosos pastos. El dinero inteligente sabe que, aunque lo llamen como lo llamen, en realidad lo que se está tratando es reestructurar la deuda por lo bajinis, de manera que parezca que se paga pero sin pagarla; en otras palabras quiebra sin quebrar o pagado sin pagar. No es la primera vez que los Estados Unidos reniegan a su deuda. En los años treinta del siglo pasado, después de la gran depresión, la deuda fue renegada de forma sutil e inteligente, simplemente abandonaron el estándar del oro para poder imprimir tanto dinero como necesitaron para poder pagar la deuda con dólares devaluados. De aquella manera si el gobierno debía cien cien pagó, aunque tenían el poder adquisitivo de menos de cincuenta. Aunque esta práctica de joder a los ahorradores e inversores no es nada nuevo en el mundo moderno, si es alarmante y potencialmente peligrosísima cuando se trata del la economía mayor del planeta, que a la vez controla la moneda reserva mundial.

Es demasiado importante comprender el engranaje de la maquinaria para poder discernir el porqué y las consecuencias de las acciones que alimentan el orificio anterior y así poder visualizar el producto final expedido por el orificio posterior. En este sentido, hay pocos que comprenden la realidad de una era que será marcada por la historia como vergonzosa y obtusa. Sin embargo, los que, como un servidor, comprenden o al menos intentan comprender y descifrar, predicamos en el desierto de los que no quieren escuchar. Se nos tacha de pregoneros sin voz y sin razón. Afortunadamente, los predicadores y los pregoneros nos escuchamos unos a otros para mantener la salud mental y la disciplina denegada por los mentecatos.

A continuación paso a describir las acciones de algunos iluminados.

El presidente de PIMCO, Bill Gross, y su lugarteniente, Mohamed El-Erian – que operan el fondo de renta fija, posiblemente mayor del planeta, y que durante los últimos treinta años han ganado dinero a tutiplén invirtiendo en bonos del tesoro que llegó a tener invertidos más de 1 trillón de dólares en deuda de los Estados Unidos – son dos de los iluminados referidos que han decidido romper la baraja puesto que consideran que el juego no es equitativo. En un artículo titulado “Skunked” (“Mofeta/Pestilente”) que publicó Bill Gross hace unas dos semanas, este detalla la inmensidad del tamaño de la carga y responsabilidad financiera, y del apalancamiento sin financiar del gobierno de los Estados Unidos. Según el modelo que el iluminado creó para este menester – sobre los gastos actuales, añadiendo proyecciones similares y demográficas – la suma total de la deuda es de 75 trillones de dólares. Utilizó el IPC más el 1% para calcular el coste de los intereses de la deuda (cuales equivaldrían a 2.6 trillones al año), lo cual es una cantidad diez veces mayor que el coste actual del acarreamiento de la deuda. En conclusión, opina que las consecuencias del apalancamiento sin financiar y sin posibilidades de financiarlo, que es principalmente consecuencia de concesiones sociales prometidas durante los tiempos del “cólera” cuando el entendimiento de las consecuencias de tales concesiones era vacío, serán el aceleramiento creciente de las impresoras. También sugiere que teniendo en cuenta las obligaciones no reflejadas en la hoja financiera de balance de cuentas de la deuda nacional y contando la deuda de la FED, está entre 11-12 trillones de dólares, y que en lo que refiere a deuda – los Estados unidos son más griegos que los griegos. En suma, Gross explica que la única salida de esta encrucijada, ausente de recortes profundos a las concesiones sociales, es denegación de la deuda, bien de una manera o de una combinación de maneras: 1) Abrogación contractual. 2) Subrepticia aceleración de la inflación – categóricamente en proceso. 3) Devaluación furtiva del dólar – cínicamente en proceso, y 4) Ocultamente vía política económica y rendimiento de los bonos del tesoro subyugados muy por debajo de niveles históricos con la esperanza que los ahorradores no se quejen.

Finalmente, en lo que respecta a las inversiones de su fondo en bonos del tesoro, aprovechando la relajación cuantitativa 2 y con la ayuda de su hábil lugarteniente Mohamed El-Erian, han conseguido vender la práctica totalidad de estos bonos. Cuando hablamos de trillones, teniendo en cuenta que no son los únicos, ¿dónde se coloca tanto dinero? No es de extrañar que desde el anuncio del RC2 a mediados del año pasado, ni los mercados de valores, ni las materias primas, ni el oro, hayan tomado ni un solo respiro para seguir subiendo. A medida que otros menos iluminados pero importantes inversores vayan dándose cuenta de la situación aquí expuesta (incluyendo los fondos soberanos) y empiecen a desinvertir en bonos de los tesoros del mundo, no sería demasiado desmedido decir que nos encontramos en una coyuntura histórica para los mercados de valores, las materias primas y el oro/metales preciosos – gracias dadas a la ineptitud y falta de pragmatismo de los políticos du jour de los últimos treinta años.

Analizando las subidas de los tres segmentos de inversión del párrafo anterior, el segmento ganador ha sido y seguirá siendo el de los metales preciosos. En vista de lo que durante los últimos meses está ocurriendo con el precio de la plata, es mucho más que posible que el oro esté a punto de experimentar un fenómeno que nombro “gravedad invertida©; o sea, un derretimiento hacia arriba que significaría gran volatilidad. Sin embargo, la “gravedad invertida” significaría también que el precioso metal conquistaría subidas despampanantes de $100 e incluso $200 diarios para después perder alguna menor fracción de tales alturas y así sucesivamente. Por supuesto que el resto de los metales preciosos en procesión religiosa seguirán al dorado líder. Quiero enfatizar que la volatilidad será extrema y que no es necesario tener estómagos de piedra ni de acero sino de plástico puesto que el acido derrite a la piedra y también al acero. Si tienes el estomago adecuado y quieres mantener o mejorar tu poder adquisitivo no tengas miedo, que tus representantes, aún sin desearlo, te garantizan la subida del dorado.

¿Tienes oro?