El Crecimiento Económico Global es Irrefutablemente Insostenible

Escrito por Antolín Pincha aquí para preguntar

18 de mayo 2011

Aquí pretendo demostrar la insostenibilidad del crecimiento global agregado y discernir las ramificaciones y consecuencias de la ausencia de crecimiento. También intentaré exponer la mejor estrategia para la supervivencia, a largo plazo, de la cartera.

Los grandes gigantes (en población) del planeta han despertado del gran letargo que ha durado siglos. La campanada que avisó el nuevo amanecer de estas potencias humanas sonó a principios del siglo actual. Aquella campanada dividió dos eras: la de la revolución industrial, cuando los recursos para sostener la humanidad eran abundantes y baratos. Y la de la escasez, donde los recursos empiezan a dar señales de ser menos asequibles, caros y perecederos.

Para que la situación que aquí se plantea pueda tener solución, solamente existen dos caminos: el de las nuevas tecnologías que reduzcan o suplanten de forma radical la utilización de los recursos, o el de las guerras iniciadas para la adquisición o agregación de recursos. Sin embargo, el camino de las nuevas tecnologías requiere enormes inversiones económicas para reestructurar la infraestructura energética, humana y social.

El mundo está usando la capacidad de los recursos naturales del planeta a una velocidad alarmante. Por eso los precios del crudo, cobre, acero, aluminio, fertilizantes etc., se han disparado de forma permanente. La humanidad necesita, tanto de forma individual como colectiva, adaptarse, a un paso más bien ligero, a la nueva realidad.

Desde principios del siglo 19 el uso de hidrocarburos permitió la explosión del uso de energía, producción agrícola, superávit alimenticio, progreso científico y acumulación de riqueza. Desde entonces, la población mundial ha crecido desde 800 millones de almas hasta más de 7.000 millones en la actualidad. Según proyecciones del buró de censo de las Naciones Unidas, dentro de treinta y tantos años el mundo alcanzará una población mínima de 8.000 millones, media de 9.000 y máxima de 10.500 millones. La explosión demográfica desde el año 1.800 ha sido impresionante, pero especialmente vertiginosa desde finales de la segunda guerra mundial. Tan explosivo crecimiento, sobre todo en los países desarrollados, ha sido responsable de la depleción de muchos recursos naturales, incluyendo terreno cultivable y agua para su regadío.

Aunque el incremento de fertilizantes ha sido masivo, desde los años sesentas el rendimiento de las cosechas se ha visto reducido. Si las cosechas son menores y no existe nuevo terreno fértil para cultivar y los países emergentes al progresar quieren comer más proteínas que requieren granos para engordar los animales, la alternativas son: comer menos, comer peor, inventar nuevos métodos de producción de alimentos o reducir la población, o al menos detener el crecimiento de la humanidad.

Por eso, el crecimiento global agregado es insostenible, pero la mayoría de la gente o no lo sabe, o no lo entiende, o no quiere pensar en ello, o son demasiado optimistas y prefieren dejárselo a la clase política para que lo resuelvan. Los políticos tampoco lo entienden ni les interesa entenderlo puesto que su enfoque se reduce al corto plazo de las próximas elecciones. Sin embargo, los mercados si entienden la ley de la oferta y la demanda y son bastante astutos para descifrar la cantidad de existencias de recursos tanto explotadas como por explotar y ajustar los precios de acuerdo con la ley del capital.

Debido al descubrimiento de nuevos yacimientos, así como de métodos de explotación y producción más baratos, durante los últimos cien años hasta el año 2002, el precio de todas las materias primas excepto el petróleo descendió un promedio del 70%. Desde el año 2002 hasta ahora, todo el descenso ha sido recuperado. Desde el punto de los precios más bajos del 2002, el ascenso de los precios ha sido más vertiginoso que el que ocurrió durante la segunda guerra mundial, cuando la mayor cantidad de las materias primas escaseaban a consecuencia de las necesidades de la guerra

Los precios de la gran mayoría de las materias primas están ahora a tal distancia de la tendencia bajista del pasado, que lo más seguro es que la trayectoria de la tendencia haya ejecutado un cambio tectónico – posiblemente el cambio más importante desde la revolución industrial. De aquí en adelante, la presión de los precios y la escasez de los recursos formarán parte integral de la vida. Lo cual desacelerará el crecimiento, tanto de los países desarrollados como los que están en vías de desarrollo. La hambruna, los problemas sanitarios y la falta de calidad de vida serán consecuencias principalmente sufridas por los países pobres del mundo y en buena medida afectará también a los países que sin ser tan pobres están sobrepoblados.

La tesis consecuencial es la necesidad de la adopción y la adaptación de la humanidad a la nueva realidad, y que la clase política tome cartas en el asunto y actúen con la responsabilidad pragmática que pronuncian pero que no llevan a cabo. Como sabemos que no se hará lo necesario, la única alternativa que nos queda, aparte de poner nuestro grano de arena y predicar hasta quedarnos sin voz en el desierto de los que oyen pero no escuchan, es la de protegernos de la mejor manera posible.

El refrán dice que del dicho al hecho hay un trecho y el trecho estará minado, retorcido, tendrá altibajos, tormentas y mucha volatilidad que a veces parecerá insufrible. Quizás, un año de buen clima nos traiga cosechas excepcionales que brevemente presionen hacia abajo los precios de los productos agrícolas. Quizás, uno de estos países ampliamente poblados tropiece económicamente y temporalmente se vea reducida la demanda de algunas materias primas. Quizás, hallen algún nuevo e importante yacimiento que transitoriamente alivie la escasez de algún metal de utilización importante. Sin embargo, la realidad sigue siendo la misma, a largo plazo los precios seguirán subiendo y para mantener una cartera saludable, la inversión en recursos naturales es inevitable. A causa de la inflación que los recursos naturales fustigarán a las economías, así como la presión que ejercitarán sobre los sistemas monetarios del mundo, la inversión en metales precios es también ineludible. ¿Tienes oro?

Gracias a Jeremy Grantham (El Emperador), de quien he adquirido algunos datos y fragmentos.