Enemigas Emociones Destruyen Inversiones

Escrito por Antolín Pincha aquí para preguntar

16 de junio 2011

Excepto algunas personas que son incapaces de sentir emociones porque sufren de cierta condición física o psicológica por la cual la zona cerebral asignada por naturaleza para descifrar y sopesar los estímulos no desempeña su función, el resto de las personas humanas de talante normal hemos evolucionado para sentir las incontables emociones que vivir conlleva. Las emociones son una parte esencial de la vida. Unos intentan suprimirlas y otros las exhiben para transferirlas a otros y sentirlas dos veces. Está demostrado que los más famosos y grandes asesinos en serie de la historia y del presente, o bien no sienten emociones o solamente sienten emoción a través de la angustia, del tormento y del miedo que un semejante manifiesta al ver su vida impugnada.

De cualquier manera y por lo que aquí nos pertenece, vamos a tratar solamente dos emociones: la euforia y el miedo. Es condición humana que cuando las bolsas suben y las inversiones van bien, la euforia se apodera del sentido común e inyecta adrenalina al cuerpo de tal manera que la creencia es que las alzas serán eternas y que la cartera crecerá tan rápidamente que las islas, los yates, los deportivos Italianos, las mansiones, las mujeres exóticas o ¡los hombres!, se salen de la imaginación para tomar relieve y perfil real. Si a esto le añadimos la euforia del amigo, del vecino, de los analistas y de los medios de comunicación, lo que tenemos entre manos es una burbuja gigantesca.

Por el lado opuesto, cuando las bolsas bajan y siguen bajando, la amígdala se activa y comienza a producir antidiuréticas que imparten sensaciones de incomodidad e inseguridad que poco a poco se van convirtiendo en realidad mágica que sin avisar hace desaparecer el yate por aquí, el deportivo por allá y la mansión por el otro lado. Así como la euforia, el miedo también es contagioso, y cuando las desapariciones son masivas, cunde el pánico, el miedo toma las riendas del destino y lo único que importa es proteger el capital inicial; al carajo las palmeras y los barcos, la velocidad y las piedras de los torreones ¡sálvese quien pueda! En este caso, lo que tenemos entre manos es lo opuesto de la burbuja; la oportunidad de una vida.

Ambos ejemplos de arriba son extremos, sin embargo ocurren cada vez más. El miedo es libre y de dimensiones variadas. Las personas estamos condicionadas por la naturaleza a utilizar las emociones como referencia para tomar decisiones que en algunos casos pudieran salvarnos la vida. Sin embargo, en cuanto se refiere a bolsas e inversiones, los instintos naturales nos condenan a  tomar las decisiones menos adecuadas en los momentos menos adecuados. El inversor que pueda racionalizar y dominar los instintos que las emociones forzosamente imponen y actuar de manera contraria a lo que le dicta tanto la euforia como el miedo, es el inversor que tendrá éxito en los mercados. Esta es la rúbrica de los mejores inversores de la historia y del presente. No quiere decir que el instinto no cuenta o que no deba ser usado, simplemente quiere decir que en bolsa no se debe usar el instinto que es producido por el miedo y la euforia. Lo más importante es hacer el trabajo preparatorio requerido para una buena inversión y no lanzarse a ella porque lo dijo fulanito o menganito. Una vez que el trabajo está realizado y la convicción es máxima, la inversión se metodiza a través de un tiempo determinado. A partir de ahí da igual que las bolsas suban o bajen. Mientras que nada fundamental haya cambiado en el mundo, país, región, sector, concepto o compañía no es necesario modificar el núcleo de la inversión.

Digo el núcleo porque una forma valida de protegerse o especular es la de invertir o desinvertir en diferentes posiciones del perímetro del eje de la inversión principal. En estos casos las posiciones han de ser menores del 20% de la original y nunca deben convertirse en principal, a no ser que conscientemente queramos robustecerla, en cuyo caso dejaría de ser proteccionista o especulativa. Para poder utilizar la estrategia citada es necesario ponerle un ojo al gato y el otro al garabato. Hay que dedicarse solamente a invertir como profesión y no a otra cosa, hay que estudiar las situaciones independientemente y tener poderes de deducción extraordinarias que llegan con la dedicación y el conocimiento obtenido a través del estudio de la interrelación entre negocios, compañías o sectores con respecto a sus clientes y a su competencia.

Por ejemplo, Boeing y Airbus vendieron menos aviones que el pasado trimestre y Renault, Toyota y Ford vendieron menos coches, sin embargo China, India y Brasil están creciendo a lo bruto y Caterpillar vendió más excavadoras y camiones industriales. A la vez, el precio de los derivados del petróleo ha subido al igual que ha subido el crudo, pero ha sido un excelente año para la cosecha del caucho en el sur de Asia. Suponiendo que Michelin fuera uno de nuestros núcleos de inversión y que queramos especular que los números trimestrales van a ser buenos, o queramos proteger nuestra inversión nuclear porque especulamos que los números van a ser malos, ¿cuáles serán los resultados de Michelin? ¿Vendió más ruedas o menos? En vista de las subidas o bajadas de los precios de las materias que utiliza para fabricar los neumáticos ¿sus márgenes se verán aumentados o reducidos? ¿Cuánto negocio global habrán perdido con Pirelli o ganado a Goodyear? Y lo que es más importante, puesto que los mercados suelen anticipar y descontar las respuestas de las preguntas de arriba, ¿cuáles serán los resultados del siguiente trimestre? La mayoría de esta información está escrita en los informes trimestrales que las compañías presentan a las comisiones de valores y a sus inversores. Simplemente hay que tener el tiempo y la audacia de buscarla, entenderla y saber interpretarla (con vistas a futuro) para tirar la caña y rápidamente pescar un buen pez.

Volviendo a lo de la convicción como arma contra el miedo y conociendo bien el tema de lo que uno está convencido, a veces se presenta la oportunidad de aprovecharnos de la irracionalidad de la euforia y no nos queda más remedio que soltar parte de una posición o incluso la posición entera puesto que sabemos que nuestra convicción está ridículamente sobrevalorada. En cuanto a lo del miedo, unas personas son más susceptibles a este que otras y tienen la tendencia a ser espantados de sus posiciones con frecuencia, con lo cual es garantizado que las perdidas superarán siempre a las ganancias.

Durante la crisis financiera del 2008/2009 cuando la liquidez era más importante que las pérdidas (como siempre pasa en el pánico de las crisis financieras por miedo a perderlo todo), el fondo que lleva John Hathaway*, Tocqueville Gold (TGLDX) – por causa de lo citado en paréntesis al principio de este párrafo – en octubre del 2008 la acción llegó a cotizar al ridículo valor de $17.00 bajando desde los $67.00 de cotización en octubre del 2007. Lo cual significa que el fondo de Hathaway había perdido el 75% de su valor. Tales perdidas son devastadoras para la cartera, la moral y para todo. Sin embargo el hombre, estoico y firme en su convicción, no tergiversó ningún parámetro de la filosofía de su fondo ni de las inversiones que este contenía. Hoy, la acción del fondo cotiza a $79,17 y llegó a cotizar $92.00 en abril de este año. Con lo cual el fondo se ha revalorizado desde los valles del 2008 hasta hoy un 360% y hasta los altos alcanzados en abril de un 440%.

Para concluir, veréis que nuestra cartera, aunque en un momento estaba en alzas del 13.5 %, actualmente va perdiendo, un 8%. ¿Es posible que baje más? Si. Sin embargo, no estoy preocupado en absoluto puesto que como Hathaway, tengo la convicción de estar colocado en el los valores adecuados y en el momento adecuado. La mayoría de los valores relacionados con los metales preciosos de nuestra cartera han bajado hasta un punto que implica que comprarlos ahora es un verdadero chollo y estoy debatiendo el vender, aún siendo con algunas pérdidas, dos o tres valores no relacionados con el oro para llenar las alforjas de los que considero gangas. ¿Tienes Oro?

 

*Uno de nuestros gurús en mercados y burbujas y que invierte solamente en metales preciosos y compañías cuyos negocios están directamente relacionados con los metales preciosos.